La idea para este cuadro surgió de un paisaje veraniego. Observaba una escena llena de calor, cielos despejados, torres a lo lejos, campos de hierba y tendido eléctrico. Sin embargo, en lugar de verano, imaginé el mismo lugar transformado por el invierno.
Comencé a preguntarme cómo se vería este paisaje cubierto de nieve y hielo, bajo un frío cielo del norte. En mi imaginación, los campos se convirtieron en un río helado donde la gente se reunía para pescar en invierno.
Este cuadro es el resultado de esa transformación: un paisaje veraniego familiar reimaginado como un mundo invernal sereno.